Espadán Corks: de la Sierra de Espadán, a tapón de los mejores vinos de Europa

By 27 noviembre, 2020Noticias

La empresa familiar ya va por su cuarta generación y es valorada como una de las empresas de tapones de corcho de mayor prestigio internacional

Poca gente sabe que los mejores vinos de zonas tan reconocidas mundialmente como La Rioja, el Priorato Catalán o la Borgonya francesa llevan tapones extraídos directamente de la Sierra de Espadán castellonense. No es ciencia ficción, aunque sí parezca una utopía, que vinos que alcanzan cantidades de dos ceros puedan tener participación de Castellón, sin tan alta fama enológica. Pero lo cierto es que Espadán Corks, arraigada en plenos montes de la Sierra de Espadán, se ha consolidado como una de las principales empresas de extracción, tratamiento y transformación del corcho, y vende diferentes gamas de productos con un claro denominador común: la dedicación en los procesos de fabricación y una excelsa calidad final única que les hace indispensables para tantas bodegas de categoría internacional.

 

Así pues, Espadán Corks va ya por su 4a generación de empresarios. Adolfo Miravet, actual gerente y propietario, sigue los pasos que su bisabuelo empezó en la década de los 20 con la producción de tapones para algunas destilerías, a pesar de que no es estrictamente la misma empresa. La humilde tradición artesana que empezó hace alrededor de 100 años ha ido evolucionando en sus procesos, sus productos y, en consecuencia, en sus ventas. Sin embargo, «el proceso de extracción que hacemos hoy en día es el mismo que se hacía hace 100 años», afirma Adolfo Miravet, pues la extracción del corcho se realiza a lomos de mulos que sacan la carga de los bosques debido a lo empinado de la orografía, junto a aquellas personas que, con una hacha, abren la corteza del alcornoque y desnudan su tronco. Un proceso totalmente artesanal que recuerda tiempos no tan lejanos, cuando Eslida, pueblo vecino de la Sierra de Espadán, era el epicentro del corcho valenciano y uno de los puntos más importantes a nivel nacional por la Compañía Industrial del Corcho, que precedió la Compagnie Industrielle du Liege belga, que ambas quebraron en su momento y abrieron paso a comercios más pequeños de artesanos.

 

Hoy en día, el único punto de la cadena que sigue sin automatizarse es la extracción, que «cuesta unos 16 años para que el árbol regenere su corteza y podamos volver a explotarlo», explica Miravet. Las demás fases de fabricación de tapones de corcho «se han automatizado mucho y cada vez contamos con mayor tecnología y equipamiento que nos permite fabricar tapones de mayor calidad», destaca el propietario. De hecho, con la ayuda de los Fondos Leader gestionados por el Grupo de Acción Local Castellón Sur 14-20, Espadán Corks ha adaptado una máquina propia que permite hacer una recreación en tres dimensiones de cada uno de los tapones que se producen, a fin de «homogeneizar todos los productos y paliar que, como producto natural que es, ningún tapón es igual que el otro», explica el gerente y propietario de Espadán Corks, que también hace referencia a cómo los clientes piden sus productos con la mayor tasa de homogeneización posible. Teniendo en cuenta que la empresa trabaja con 9 clases diferentes de tapones, cada una de una calidad y de un precio, dicha máquina asegura una mayor fiabilidad a la hora de diseñarlos y producirlos según los estándares de cada modelo. De este modo, Adolfo Miravet ha conseguido aunar procesos de fabricación y transformación automatizados con algunos rudimentarios, artesanos y antiguos como la extracción del corcho de los bosques de alcornoques, procesos y faenas que se hacen completamente a mano y que confieren a sus productos unas altas consideraciones de calidad, como los tapones de calidad «flor», que aunque suponen un 5% de la producción por su alta especialización y duración cuando se embotella, es el tipo más valioso de las gamas ofertadas.

 

Una de las consideraciones que la empresa enclavada en la Sierra de Espadán tiene a buen seguro es su cuidado y respeto por el medioambiente. En Espadán Corks «apuestan por un sector respetuoso y sostenible», alejándose de las grandes explotaciones y de las salvajes búsquedas de beneficios. «Los bosques que trabajamos son de nuestra propiedad, y cuanto mejor los cuidamos, mejor es nuestro producto final», defiende Miravet en su política empresarial. De hecho, «el principal motivo por el que las bodegas trabajan con nosotros es porque nuestro producto es natural y puede aguantar 20 años embotellado», declara el propietario. Bodegas de La Rioja, de la Borgoña francesa, del Priorato catalán o del norte de Italia son algunos de los destinatarios más selectos, que estiman oportuno trabajar con Espadán Corks por, quizás, la política empresarial de los valencianos, pues prefieren «calidad antes que cantidad, aunque el producto final sea más caro», estudia Miravet comparándolo con los grandes monopolios portugueses capaces de acceder a economías de escala y a controlar el mercado mundial.

Aunque la producción de los castellonenses haya podido llegar hasta los 20 millones de unidades y que se hayan exportado sus productos por algunos países de Europa, el 2020 no ha sido un año nada fácil. La empresa, situada en Soneja, trabaja únicamente bosques de alcornoques de la Sierra de Espadán, que si bien es cierto que la climatología del lugar confiere al corcho unas cualidades únicas, son pocas parcelas de terrenos si comparamos con empresas del mismo sector. Adolfo Miravet expone que «en la Sierra de Espadá contamos con alrededor de 10 millones de hectáreas de alcornoque», que distan mucho de las 60 que se trabajan en Girona o de la tradición histórica que existe en Portugal y que se corresponde con un sector estratégico de su PIB que cuenta con gigantes conglomerados «con capacidad de fijar precios imposibles de competir», afirma Miravet. A este inconveniente cabe sumarle la pandemia de la COVID-19, que ha disminuido exageradamente su producción del modo en que la restauración no vende tanto vino y las bodegas tampoco pueden embotellar tanto porque no se consumen sus productos. De la difícil situación a la que se enfrentan surgen ideas que evidencian la necesidad empresarial de crear valor añadido a partir de las categorías de  «ecológico y artesanal», objetivos que distinguirían a una empresa que busca la máxima excelencia en productos autóctonos e históricos de la Sierra de Espadán. El último eslabón de la familia Miravet ha conseguido especializar y modernizar un sector único e histórico en la comarca del Alto Palancia, y se ha reivindicado como una de las empresas con mayor solera internacional en cuanto a producción y comercialización de tapones de corcho.